La carretera de Cormac McCarthy

El hombre y el niño avanzan por una carretera de lo que antes se llamaba Estados Unidos. Ahora todo está muerto; ciudades, bosques, ríos, todo carece de vida. Los árboles están abrasados, los campos chamuscados, las ciudades abandonadas. No hay casi animales, los pocos que sobrevivieron a la catástrofe han sido cazados para alimentar a los pocos humanos que se salvaron.

El frio y el hambre es la rutina diaria. Aunque no saben que encontrarán cuando lleguen, su única misión es avanzar lo más al sur posible. Siempre empujando el carrito que contiene lo poco que poseen. Pero todo lo que encuentran es un mundo carbonizado. En cada ciudad, pueblo o casa que encuentran hacen un registro minucioso para conseguir, si hay suerte, alguna lata de comida, ropa, manta o cualquier elemento que les haga sobrevivir algo más, que haya pasado por alto en los escrutinios anteriores.

Vigilando por si aparece alguien en la carretera, en cuyo caso habrán de esconderse para que no los vean y salvar posiblemente así la vida. En estos tiempos solo fuerte y sin escrúpulos sobrevive, aunque para ello tenga que matar al que se encuentre y comerse sus restos. El hombre conduce al niño armado con una pistola con tan solo dos balas. Las reserva por si hiciese falta terminar lo más rápidamente, antes de que los cogiesen vivos alguien sin reparos. Quizás sea mejor así.

La carretera de Cormac McCarthy


El niño llama “papa” al hombre, eso es todo lo que sabemos de ellos al comienzo. Más tarde, a través de los recuerdos del hombre, conoceremos a su esposa, que pese a sobrevivir prefiere acabar cuanto antes con la incertidumbre y el sufrimiento. A parte de esto, la historia es totalmente impersonal, no se podría identificar a los personajes. La novela los trata tan anónimamente que bien podría ser la historia de estas dos, que de cualquiera otras dos personas en el mundo en la misma situación. Nos muestra el día a día de la pareja. Es un monótono cúmulo de repeticiones de las mismas situaciones: marcha, búsqueda y ocultamiento. Solo algunos encuentros hacen que veamos que sucede algo más aparte de eso.

Me parece que es una novela llena de tristeza, no nos muestra ningún atisbo de esperanza para los protagonistas. Si bien sabía la temática de la obra, me esperaba mucho más en cuanto a la historia. Es posible que el contenido psicológico esté a la altura pero no me convence la casi ausencia de trama. Me da la sensación de que estoy leyendo una y otra vez lo mismo. A excepción de un par de ocasiones en las que el autor prueba el estómago del lector, el resto es demasiado lineal, demasiado predecible o monótono.

La novela recibió el premio Pulitzer de ficción en 2007. Como suele suceder la opinión de la crítica especializada y, en esta ocasión, la mía no coincide. Creo que la carga emocional que podría haber tenido ha sido desperdiciada. No habría hecho falta muchas florituras para engancharme, pero podría haber ofrecido algo más. Creo que me hice demasiadas expectativas respecto a una novela tan famosa. Los premios, la crítica y sobre todo viendo la prisa que se han dado en hacer la película.

Páginas: 210
Año: 2006
Nota:

Nos leemos en el siguiente capítulo

Etiquetas:

Deja un comentario