El nombre de la rosa de Umberto Eco
Publicado por alfpecha | Dentro de Libros, Umberto Eco
En 1327 llega a una abadía ubicada en los Alpes italianos, cuyo nombre se oculta por prudencia, Guillermo de Baskerville junto con su joven discípulo Adso de Melk. La misión de Guillermo es preparar un encuentro entre los líderes de la orden Franciscana y los enviados papales de Juan XXII. En dicha reunión se discutirán los posibles términos para un posterior encuentro en Aviñon en el que se debatirá sobre la posible pobreza de Jesucristo y su repercusión sobre la presumible pobreza eclesiástica. Un tema sin duda espinoso que enfrenta a varias órdenes, incluidas algunas por las que han sido proclamadas heréticas al apoyar dicha tesis.
A su llegada a la abadía, el abad pide ayuda a Guillermo para que resuelva un terrible misterio antes de que lleguen el resto de los miembros del concilio. Uno de los monjes apareció muerto en extrañas circunstancias. Guillermo tratará de descubrir la causa de la muerte. El misterio se agrava cuando otro monje aparece muerto en lo que parece seguir los pasos del Apocalipsis. Guillermo irá sondeando a los mojes e investigando las diversas pistas que se le van desvelando. Todo apunta a la impresionante (y vetada) biblioteca que contiene la abadía. Una de las más importantes de la cristiandad. Allí Jorge de Burgos y Malaquías de Hildesheim dirigen en el mayor de los secretos siglos de conocimiento trasladado a cientos de libros y pergaminos.
El goteo de muertes hace que todo el mundo desconfíe del resto, sacando los trapos sucios de algunos de los monjes. Todo ello se agrava cuando llegan los prelados papales, entre los que se encuentra Bernardo Gui, miembro de la Santa Inquisición, y predispuesto a hacer que el encuentro fracase.

El nombre de la rosa fue la precursora del relanzamiento de la novela histórica en los años 80, si es que alguna vez estuvo en decadencia. En ella combina magistralmente la atmósfera religiosa, los enfrentamientos teológicos y el misterio con una sucesión de terribles asesinatos. Se ha afirmado que no es casualidad que el protagonista, Guillermo de Baskerville, tenga un apellido que haga referencia a una obra de Arthur Conan Doyle: El perro de los Baskerville. Las dotes detectivescas de Guillermo (británico para más inri) se asemejan en gran medida a las del famoso Sherlock Holmes. Haciendo gala de su sabiduría, intuición, inteligencia y raciocinio deja, a propios y extraños, asombrados en los más diversos temas.
Sin embargo es Adso, ya en sus últimos días quien hace referencia de la historia. Será él quien nos lleve por la misteriosa biblioteca, quien nos acerque a las intrigas eclesiásticas y nos valla pormenorizando los hechos ocurridos en la abadía. Los sentimientos del joven y el viejo monje se van entrecruzando, al igual que lo hacen los eventos de esos días con la crónica de la historia anterior y posterior de las diversas facciones religiosas e imperiales. A través de las preguntas del novicio a su maestro se nos explica el contrasentido de la desaparición muchas de las órdenes, que fueron denominadas heréticas en consonancia con el poder regente. Guillermo que acuña un pensamiento bastante liberal ve el mundo como un conjunto de fuerzas que se atraen o se repelen dependiendo del viento que sopla, restando importancia al pensamiento religioso y dándoselo al pensamiento en si.
Un libro que todo el mundo debería leerse, pese a haber visto la famosa película de Jean-Jacques Annaud del mismo nombre protagonizada por Sean Connery y Christian Slater en 1986. Si bien está muy lograda tanto a nivel interpretativo como a la puesta en escena y es muy fiel al original, hay algunos pequeños detalles que se han modificado. Como eliminar personajes, quizás demasiado secundarios y que liarían al espectador, o la resolución de ciertos misterios (como la entrada en la biblioteca y la consiguiente resolución del laberinto que en ella hay). El final también es ligeramente diferente para que hubiese un final más “peliculero”.
El nombre de la rosa (1986), un par de carteles de la película.

Aunque en ocasiones las frases y palabras en latín nos resulten exasperantes para los que no tenemos ni idea del idioma, merece la pena sin duda leerse las cuatrocientas y pico páginas. Si podéis haceros con una edición que tenga las anotaciones pertinentes con las traducciones de las frases en latín, y la letra sea algo holgada. Seguro que lo agradecéis. Viendo la edición que tengo, primera entrega de una colección del quiosco que costaba nada más y nada menos de 495 pesetas (si pesetas) me he dado cuenta que la primera vez que leí este libro fue allá por 1992. Casi nada.
Además de la versión para la gran pantalla ha sido adaptada a juegos de mesa (“El misterio de la abadía”, Edge) y de ordenador (las más sonadas son “La abadía del crimen” de Opera Soft, La abadia de Alcachofa Soft, o “El enigma de la abadía” de producción independiente y todavía en desarrollo). Esta con una mención especial a “La abadía del crimen” (Opera soft, 1987) que sin duda todos los jugones de los 80 recordarán con nostalgia y cariño del que se han hecho una cuantos remakes. Hay muchas explicaciones extensas sobre el, pero os dejo el de la wikipedia y el del blog emezeta con la solución en video del youtube.
La abadía del crimen (Opera Soft, 1987)

De paso dejo unas cuantas portadas.




La última aunque es bastante fea, la puesto porque es la edición que yo tengo. Os dejo unos enlaces para quien quiera ver algo más en la wikipedia, sobre el libro, sobre la película. Os recomiendo que os leáis el primero (después de leeros el libro), contiene un montón de información y referencias interesantes.
Páginas: 480
Año: 1980
Nota: 
Nos leemos en el siguiente capítulo.





18 May 2010 at 8:16 pm
Eco es un maestro de la narrativa. Obras como “El nombre de la rosa” o “La misteriosa llama de la reina Loana” no tienen desperdicio. En cuanto al resto de sus obras… si bien no las he leido todas, entiendo que pueda haber diversidad de opiniones respecto a algunas de ellas, pero no por eso dejan de estar magistralmente escritas.
15 February 2011 at 3:14 pm
[...] más hipócritas de lo que ya somos. Estamos bombardeados de ellas en la publicidad. Te ven con El nombre de la rosa y piensan que es un libro fantástico. Pero ¡Ay como lo lleves forrado y lean con el rabillo del [...]