Los santos inocentes de Miguel Delibes.

Azarías ya ha cumplido los sesenta años, aunque a ciencia cierta nadie sabe cuál es su edad. Su vejez sumada a la falta de trabajos que asignarle, ya que su retraso mental no permite que se le pueda dar mucho que hacer, propicia que sea echado del cortijo en el que hasta ahora trabajaba. Sus manías no son del gusto de nadie así que solo le queda volver que su hermana, la Régula, y su cuñado Paco el Bajo. El matrimonio trabaja en otro cortijo vecino para el señorito marqués, bajo el que viven una existencia pobre y en un estado de continua servidumbre, junto con sus tres hijos.

El señorito Iván, gran amante de la caza usa la hacienda para sus batidas donde Paco es conocido por su olfato, desarrollado hasta el punto en que se le puede comparar con el de un perro. Por ello es continuamente solicitado por el marqués para que sea su ayudante en las cacerías. Sin embargo en una de las batidas Paco se rompe accidentalmente una pierna. Con lo que deberá coger un nuevo ayudante, en principio sería el hijo de Paco, pero tras unas intentonas acaba siendo Azarías.

 Los santos inocentes de Miguel Delibes


En un cortijo de la España profunda de la década de los años 60, la distinción de clases es abismal. Por un lado se encuentra la clase dirigente, representada en el caso de la historia por los “señoritos” marqueses que tratan como si fuesen esclavos a los criados. Las continuas vejaciones y desprecios son la tónica en la obra. La servidumbre tan solo puede soñar en que sus hijos consigan ir a la escuela para así poder intentar acceder a algo mejor. Sin embargo la incultura y la servidumbre hacen muy difícil que las siguientes generaciones puedan salir del estatus en que se encuentran.

Es una obra que dice más con lo que no se cuenta que con lo que narra. En sí la historia de los protagonistas me ha parecido simple. La monótona vida de la servidumbre del cortijo, siempre dependiente de los caprichos de los señores, llena de pobreza y desesperanza. Sin embargo cuando lo encajamos en el contexto nos damos cuenta de la gran denuncia que se está haciendo, las injusticias que se derivan de la diferencia de clases, en donde los poderosos hacían lo que les daba la real gana y los pobres obedecían, o como resalta varias veces en la historia: “ver, oír y callar”.

El texto es tremendamente corto, ya que en la edición que he leído la letra es bastante grande, con muchas páginas en blanco separando las seis partes que forman la novela (Azarías, Paco el Bajo, La milana, El secretario, El accidente, El crimen). Está narrada con los vocablos propios de la servidumbre, manteniendo las conversaciones como si las contase alguien propio del momento y el lugar. Buscando por internet he encontrado un interesante estudio de la obra de la que recomiendo su lectura (después de leer el libro).

En el año 1984 se llevó al cine de la mano de Mario Camus, con Alfredo Landa, Francisco Rabal y Juan Diego, en los papeles de Paco, Azarías y el señorito Iván respectivamente, siendo una de las triunfadoras de Cannes de aquel año. Comentar únicamente que es casi literal al libro y que las interpretaciones son sobresalientes. Consigue captar perfectamente el mísero ambiente de la novela.

Por último os dejo el enlace en la wikipedia de una pequeña biografía de Miguel Delibes por si os interesa saber algo más del autor.

Primera Edición: 1981
Páginas: 176
Nota:

Nos leemos en el siguiente capítulo.

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Un comentario de “Los santos inocentes de Miguel Delibes.”

  1. La historia es muy impactante, la película me encantó.

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